Pandemia de influenza: ¿Somos los mexicanos culpables?

•23 agosto 2009 • Dejar un comentario

La situación actual, emblemática de los retos que el siglo XXI depara a los derechos humano

Pandemia de influenza: ¿Somos los mexicanos culpables?

Cómo de pronto nuestra vida se convirtió en una pelic serie b

La mañana del miércoles 22 de abril, como todos los días, abrí en mi navegador web los principales medios periodísticos mexicanos. El catálogo de encabezados incuía noticias como la disolución de un grupo civil que buscaba la distención entre una de las principales guerrillas y el gobierno, así como la aparición junto a dos militares ejecutados de un narcomensaje que, según El Universal, señalaba “Ni gobierno ni sacerdotes van a poder con El Chapo”. En un país con un promedio de 18 ejecuciones diarias relacionadas con el crimen organizado parecían exageradas las 8 columnas del periódico Reforma que consignaban: “Golpea influenza al DF”. El diario reportaba que tan sólo el fin de semana del 18 y 19 de abril habían fallecido 5 personas en hospitales del DF. Ese fue el principio de una historia cuyo final aún ni siquiera intuimos.

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Y cuando desperté, el dinosaurio era yo…

•1 junio 2008 • Dejar un comentario

Y cuando desperté, el dinosaurio era yo

Al principio todo eran mañanas azules y mediodías radiantes. Aunque en las calles sólo se percibía un cierto pasmo, una claridosa incredulidad, todos andaban como contentos de que por fin las cosas hubieran cambiado. El 3 de Julio por la mañana más de uno caminaba con la cara larga y sorpresada de que, a pesar de la llegada del Gran Cambio, tuviese, igual que siempre, que pararse a las 5:00 de la mañana para ir a chambear. Se acabaron los tiempos de las multitudes. Hoy celebramos, que mañana hay mucho trabajo, me acuerdo de Jhon Infante la noche del nacimiento de su poder. Y la mañana azul azul azul. Silenciosa y chicha como la calma que ya nunca se va. La calma de la indolencia. La capacidad de olvidarse del olvido hasta que el olvido, empecinado en la necedad de olvidarse, es lo único que no se puede olvidar. Ubicua desesperanza que es la única esperanza.

Así anduvimos los primeros días casi sin darnos cuenta de lo que había pasado por causa de su propia magnitud. ¿Dónde había quedado la cultura del Fraude, el padre desalmado y las amenazas de la Guera Rodríguez Alcaine? ¿Dónde el 88 y el 97? ¿Dónde el recuerdo de Tlatelolco y Heberto Castillo? ¿Dónde el error de Diciembre y el hijo de Fox que estudia en el nostalgorejico Dublín?

Pero una noche, al llegar al fraccionamiento en el que vivo, la piel se me enchinó al mirar la lista negra del pago del mantenimiento: Junto a los nombres de los incumplidos, una frase me puso, de súbito, contra el filo de la realidad: La solución somos todos, decía. Era algo tan ingenuo como sospechoso. Caminé rumbo a la casa agazapado y a la espera de que cualquier persona me dijese de pronto: Arriba y adelante. Entré casi corriendo a mi casa temeroso de algún intento de Renovación moral. De inmediato me metí a la cama y trate, infructuosamente, de dormir durante horas sin poderlo conseguir.

Al principio fue difícil pero soportable. Más tarde fue verdaderamente terrorífico. Sin pensarlo comencé a contar ovejas y cuando quise detenerlo no fue posible. las primeras traían un tamal y un atole con una banderita del PRI. Entonces recordé al inefable Kaliman de Víctor Fox. En un intento desesperado intenté pensar en cosas sucias, pero entonces aparecían Sergio y Eduardo Andrade acompañados de lindas borreguitas. ¿Qué hacer Dios mío? Las cinco de la mañana. Las seis. Las siete. Algo terrible estaba sucediéndome. Por fin quedé dormido casi sin darme cuenta.

Esa mañana, tras un sueño intranquilo, desperté y entonces lo supe: El dinosaurio era yo. ¿Ahora que voy a hacer? Una nostalgia como de patas me inundó mientras me preguntaba una y otra vez ¿Qué me ha ocurrido? ¿Qué me ha ocurrido? ¿Qué me ha ocurrido? No estaba soñando. La habitación tenía su aspecto habitual, pero de pronto la sensación de que no hay culpables me hacia sentir culpable. Esa mañana perdí el tren por primera vez. Preferí visitar la pirámide de Insurgentes Norte. Y después rezarle a la virgen para aprender a salir de esta solo.

La pura pinche ruca raza mexicana (2003)

•1 junio 2008 • Dejar un comentario

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(parle 1)

Abro los ojos, frente a mí un letrero con un cierto dejo de ironía reza: Bienvenidos a la Ciudad de México. Ahí, justo en el margen se me acerca un compita: Mirada perdida, desordenado y con apelmasamientos su cabello, en la mano envuelto el activo, tan sólo encima de la piel (poblada por una diversidad devastadora de bichos y sustancias) un peculiar juego de saco y pantalón que a fuerza de rasparse con la Ciudad se va embarrando en sus restos, en el hollín denso y mutante de los chimecos, acá en los albores de esta estúpida esperanza de una Revolución muerta y avasallada por la especulación financiera y otros delitos de buen gusto. El Carnal se lleva el chemo a la boca y me extiende la mano. Aspira y me mira. Regalame un varo me pide.

Yo me siento un poco emputado. Llegar a la Ciudad por este Norte generalmente es agreste. Estoy a un costado del Toreo de 4 Caminos. Llegué aquí Gracias a Jaime, (un compa jalisco que manejaba un freeline rojo del 84 y que transportaba maíz a Veracruz y Mérida) y don Esteban y el Flyes en su Kenworth 93 recién acondicionado con suspensión de aire para viajar a Tijuana. El regreso a casa, la capirucha asomándose entre la niebla y esta sinuosa autopista poblada fundamentalmente de traileros y caracolas diversas. Pasando la Caseta de Tepozotlan una ligera lluvía cae sobre nosotros pero cede al cabo. Bajo del Kw y subo a una combi que me deja en la autopista otra vez donde abordo el camión al metro, mismo que inicialmente pretende timarme cobrándome 8 varos en lugar de 6. Son las 11:55 de la noche. El último tren a Taxqueña está a punto de partir. Las patrullas sobre el periférico tienen las luces apagadas pero las torretas prendidas. Con toda parsimonía el chofer efectua las maniobras para dejarnos en el paradero. Corro. Entradas de los paraderos cerradas. No encuentro la puerta. Al intentar franquearla un tira advierte la partida del Tren. Habiendo valido madres el asunto me enruto al peri. En el camino taloneo tres varos para mi pasaje. Me incomoda este margen donde la impunidad se simboliza en mi respuesta.

No traigo carnal, le informo raspado por este preámbulo antes del letrero:bienvenidos: no me doy cuenta que me sobra un tostón (¢50). Él insiste en ese tono inevitablemente chantajista de los compitas que cantonean en el asfalto. Lo miro a los ojos: por sobre cualquier dádiva necesitan ser mirados sin lástima: necesitan dejar de ser las víctimas del bienestar que cada vez menos disfrutamos algunos: él aspira generosamente el activo: me mira como envuelto en el vacio que el pvc le crea en el cerebro derritiéndoselo poco a poco: a cambio el miedo y el dolor son bloqueados, también el frío y el hambre: más efectivo que el Nintendo: sobre todo más accesible para él. Comienzo este nuevo día esforzándome por no dejar de ver su mirada, hasta que aparece alguien que tal vez sí le daría un varo, alejándolo de mí. Ciudad de México. Welcome to Tenochtitlan. La Luna apenas crece. A punto de iniciar el verano 2003.

Preámbulo

•13 mayo 2008 • Dejar un comentario

Atenco, un sueño posible de resistencia y dignidad

•7 mayo 2008 • Dejar un comentario

Los días 3 y 4 de mayo de 2006 el Pueblo de San Salvador Atenco fue ocupado por fuerzas policiacas municipales, estatales y federales, quienes en un operativo coordinado detuvieron a cerca de 150 personas, agredieron con brutalidad al menos a 207, de las cuales 26 mujeres denunciaron tortura en su modalidad sexual por parte de policías que expresaban un odio incomprensible a una población caracterizada por la resistencia.

Los hechos de ese día comenzaron de una manera no casual. Algunos floristas que tradicionalmente vendían flores a las afueras del mercado de Texcoco, habían sido advertidos de que no deberían seguirlo haciendo. Ante ello buscaron el apoyo del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Hubo algunas negociaciones que parecieron bajarle tensión al conflicto. Sin embargo por la mañana del día 3, éste estalló cuando 150 granaderos impidieron a 8 floristas ejercer su oficio. Hubo resistencia.

Pero existen testimonios que afirman que la presencia policiaca no fue súbita, sino que los policías habían sido sembrados ahí desde 15 días antes esperando una situación propicia para intervenir. Parece atinada la afirmación de una de las jóvenes agredidas, en el sentido de que había una intención de desplazar el referente simbólico Atenco de la imagen de la resistencia a la representación del castigo. Por eso el exceso policiaco en ese contexto es una provocación para detonar la indignación popular y luego criminalizarla.

Posteriormente a los primeros enfrentamientos, en los que son detenidos Ignacio del Valle y 31 personas más, se da un repliegue táctico de ambas partes que favorece la posibilidad de impactar de una manera más artera al movimiento civil, que en ese momento tendía puentes a través de la Otra Campaña. Los policías son acuartelados y azuzados como dos años antes, en Guadalajara. Sólo que en esta ocasión ellos saben que tienen al tiempo de su lado. A Atenco arriban una gran cantidad de personas solidarias con la situación que se vive: Activistas, periodistas, anarkistas y una importante diversidad que sin saberlo es encerrada como tres años antes, durante las movilizaciones contra la OMC en Cancún. Cercados ellos, la noche cae como un telón que se levantará muy temprano al día siguiente.

Apenas en la madrugada la orden surte efecto, cuerpos militarizados ocupan el pueblo deteniendo arbitrariamente al menos a 145 personas, ingresando a casas habitación sin orden judicial de por medio y vejando a todos con quienes tuvieron contacto. Durante el operativo al menos 26 mujeres sufren tortura en su modalidad sexual, por lo cual han presentado una denuncia ante la CIDH contra el Estado mexicano por dejarlas en la indefensión, ya que al menos una de ellas hoy permanece en prisión.

Distintos organismos de derechos humanos, entre ellos el Centro Prodh y Amnistía Internacional, así como los abogados de los otros procesados y la sociedad civil, pugnan hoy por que los hechos de San Salvador Atenco sean juzgados adecuadamente por las instancias correspondientes. Lamentablemente los responsables de estas instancias fueron precisamente quienes ordenaron los operativos que hemos reseñado apretadamente aquí.

Ante esta situación las jovenes mujeres que nacieron dolorosamente en Atenco a un otro papel en su vida, nos han demostrado su infinita capacidad para reinventarse a sí mismas a partir de la generosidad de hacer de una desgracia una bendición para los demás. Hoy ellas han decidido tomar su destino en sus manos y muchos de nosotros, humildemente, las acompañamos en su nuevo sueño. El Centro Prodh junto con ellas ha plasmado en el documental Llamado urgente por la justicia: la voz de las mujeres de Atenco su testimonio y visión para compartirlo con la gente. Será presentado al público en general el martes 6 de mayo a las 12:00 del mediodía en el Centro Prodh.

El Centro Prodh está ubicado en Serapio Rendón 57-b, col. San Rafael, cerca de los metros San Cosme y Revolución, así como de la estación Tabacalera del metrobus.
Publicado originalmente el 6 de mayo de 2008 en los siguientes portales web:

Rebelión.org

Categoría

Convocatorías

link: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66980

Indymedia Chiapas

categoría: Por La Sexta y La Otra Campaña

link: http://chiapas.indymedia.org/article_156152

…estaba en llamas cuando desperté…

•7 mayo 2008 • Dejar un comentario

…dice el maese garcía antes de aventarse como un Ícaro funámbulo uruguayo o belga o qué se sabe, y de pronto estoy teletransportado al centro de una jaula de cristal. Afuera está el mar, pero de pronto cambía y cuendo veo el paisaje de reijavik me doy cuenta de que el gato ya salto y que estamos como Altazor, cayendo cada vez más…

…pero a pesar de toda esta chilanga manera de vivir la indignación, medio apretadita, suave y filosa, elegante como mecánico de la peralvillo, único, en fin nuestro estilo único de desbarrancarnos como bueyes que se van quedando sin agua, sin tierra, sin alimento…

…Y ante todo está la esperanza que le gana a uno cada mañana porque sabe que hay un día más, un día más, un día más. Por eso esta mañana me asome a mí ventana y varias almas ardían, como la memoría. Ardían en busca de libertad y amor. Es el sueño que se gesta, casi sin darse cuenta…

Aquí, pues, nomás echando unos gritos, unas cantadas, rolando con la banda como cuando el vato aquel Xalisco se avento el uno a uno en el par vial de Hidalgo. Aquí en la Av. Juárez en Juárez, paso del Norte. Aquí en algún lugar de la selva y nata…

Bienvenid@

Este es mi parle

 
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